Acto Primero A primera vista estamos en una gran cocina moderna, de esas, que uno supondría, brillan de limpia como espátula metálica de pintar recién lavada. Un diseño frío y sobrio, combinado con la aspereza de la madera, se adueña de cada centímetro de ella. La pared del fondo de color cielo-de-día-triste no ayuda en nada a abrir el apetito, pero su techo color fuego-del-infierno-en-el-que-vivimos, tampoco lo hace. Las paredes de los costados, con enormes ventanas verdosa